17Octubre2019

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El Protocolo de nuevo a juicio

En la Unión Europea, los alumnos de Facultades de Derecho tienen la posibilidad de unirse a una asociación, ELSA. Al amparo de sus siglas y bajo una filosofía de aprendizaje práctico y una formación continua; siempre, en campos de trabajo reales, acercan el texto de la ley a la vida, saben el contenido de la norma, gracias a su formación académica y la enriquecen con experiencias reales.

 

Los órganos de dirección de las distintas sedes, españolas y europeas, tienen el propósito de poner en contacto empresas que cuentan con gabinetes legales, despachos de abogados o multinacionales que precisen de orientación, con un nutrido grupo de alumnos, en proceso de prácticas, que les puedan prestar su ayuda.
De forma habitual organizan sesiones de “training” en las que un profesional de cualquier disciplina, puede aportar su experiencia. Una conferencia didáctica y sumamente enriquecedora, no solo para los estudiantes.

Tuve la suerte de ser invitada por ELSA Barcelona al Campus de Bellaterra, para “hablar de protocolo”, instantáneamente pedí que reconsideraran la propuesta, Legislación, RD 2099, Decretos Autonómicos, Redacción de Normas de Organismos Europeos…pero insistieron y animada por la curiosidad, felizmente acepté.
Puedo afirmar con rotundidad, que como orador, en un entorno “a priori”, desvinculado de nuestra profesión protocolaria, el ejercicio de desmenuzar el protocolo, etiqueta y ceremonial de una corte judicial, acaba sorprendiendo.

Nuestra filosofía de trabajo es hacer el protocolo necesario, cercano y fácil de aplicar…hagámoslo así, en cualquier campo, en esta ocasión en presencia de jueces, procuradores, acusadores y espero…que alguien como defensa.

Iniciamos el proceso de documentación: interesante, abundante y en ocasiones para un lego en la materia, compleja. Normas de diferentes estados, tratamiento de los presentes y número de magistrados variable en función de la pena juzgada…

Me encomendé a San Raimundo de Peñafort, patrón de los abogados  y padre de numerosos Cánones, y comencé a establecer analogías de los ceremoniales de un juicio, con los ritos de la Iglesia Cristiana: un concelebrante, maestro de ceremonias, un juez, en un lugar de respeto, en la parte alta de un escenario también distribuido en alturas, su túnica, en derecho toga, obviamente la gola, dirige los turnos de intervenciones, da y quita la palabra, utiliza lenguaje de respeto, tercera persona, Señor más el cargo del interpelado.

A un lado el reo, la acusación; la defensa, los testigos, el jurado, en ocasiones popular…ocasionalmente público.
Demasiados datos que podían confundir: Era mucho más sencillo buscar un escenario y distribuir los personajes en su medio, su cronograma de entrada, ceremonial de intervención y despedida, veredicto y  sentencia.

Un amigo me recomendó una “peli”, cine clásico: Billy Wilder dirigiendo a Tyron Power y la diva Marleen Dietrich, “Witness for the prosecution” 1953

Con su complicidad, comenzó la vista, presenté las pruebas y quedo visto para sentencia.El veredicto: culpable, de haber aprendido mucho con la nueva experiencia. Aunque fui indultada por el público asistente, que han decidido pedir mi colaboración en un nuevo training.
Resignada y obediente cumpliré tan grata condena.
Gracias ELSA Barcelona y a vuestra presidenta María, una anfitriona perfecta.

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