17Octubre2019

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Una ciudad infranqueable

El Castillo de Peñíscola, que comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón, el privilegio de haber sido Sede Pontificia, a lo largo de la historia, ocupa la zona más elevada de un peñón, a orillas del Mediterráneo sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola, provincia de Castellón. Una pequeña península que  penetra en el mar, elevándose por encima de la localidad.

La estructura principal del castillo y la ciudad proceden de tiempos de la dominación musulmana. En 1225, Jaime I intentó, sin éxito, conquistar el castillo de Peñíscola pero más tarde, en 1233, pudo conseguir que la fortaleza pasase a la Corona cristiana, a cuyo patrimonio estuvo ligada hasta la cesión a la Orden del Temple en 1294, quien acometería en el castillo obras de restauración y refortificación muy importantes, a imagen y semejanza de los castillos de Tierra Santa.

En 1307, y tras la caída de la Orden; Jaime II se apoderó de la fortaleza, devolviéndola a la Corona, siendo nuevamente cedida en 1319, esta vez a la Orden de Montesa. También esta orden efectuó numerosas modificaciones de las que actualmente no se conserva ninguna.

En 1411 la Orden de Montesa cedió la fortaleza a Benedicto XIII, el Papa Luna, quien residió en ella desde 1415 hasta 1423, época en la que Peñíscola fue sede pontificia, y su castillo acondicionado para tal función. Con el fallecimiento del Papa Luna en 1441 volvió a manos de la orden de Montesa y de nuevo a la corona.

Durante la guerra de las Germanías sirvió de fortaleza a las tropas reales, refugiando al virrey de Valencia y otros nobles. Pero fue Felipe II quien adaptó la fortaleza a las nuevas armas de artillería para frenar los ataques de los piratas berberiscos que asolaban las costas valencianas.

Durante la guerra de Sucesión las tropas leales al rey resistieron el ataque de las tropas inglesas del Archiduque Carlos y en el año 1812, durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas lo conquistaron, perdiéndolo dos años más tarde. A partir de esta época, y especialmente tras las guerras Carlistas, su papel militar fue decreciendo rápidamente.

El castillo se sitúa en lo alto de la ciudad. Su planta es más o menos cuadrada con cinco torres de forma cuadrangular con  muros gruesos y altos. La puerta esta enmarcada por dos torres y dispone de una muralla abaluartada, en la cual destaca un garitón defensivo con el escudo de la etapa de Felipe II con el blasón de Portugal.
Por la puerta se accede a un patio de armas con un atrio. En la parte derecha se encuentra las estancias de Papa Luna y a la izquierda la iglesia de los templarios. Destaca también una escalera esculpida en la propia roca. El castillo posee una multitud de salones, como el salón del comendador o el salón cónclave, pasadizos, adarves…

Pero lo que en otro tiempo fue imprescindible, como ejemplo de defensa de la ciudad hoy es el peor de los retos para quienes padecen discapacidades.

Desde la Diputación de Castellón, entidad gestora del monumento se están añadiendo facilidades para posibilitar la visita, plataformas elevadoras, videos subtitulados, guías en braille para invidentes, barandillas de apoyo y sustento para personas con movilidad reducida…y lo fundamental, haber adquirido la conciencia de acercarse a la sociedad y olvidar su condición de inexpugnable.

Las inversiones y los estudios iniciados por expertos son muy lentos, pues la distribución de sus piedras históricas y las plataformas de reposo son de compleja ubicación.

No obstante, un minucioso estudio llevado a efecto por la dirección del Castillo, detallará los puntos de dificultad en todo el recorrido amurallado, en colaboración con instituciones dedicadas a las personas con diversas capacidades reducidas, dará forma a un pliego de soluciones, respetuosas con el entorno y con los potenciales visitantes que actualmente no pueden disfrutar plenamente del magnífico documento y su altivez.

Poder compartir esta noticia del inicio de gestiones administrativas dota de esperanza nuestra labor protocolaria, en los importantes actos festivos, sociales y culturales que el monumento nos ofrece asiduamente. Porque la accesibilidad en los eventos es una cuestión primordial.

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