26Septiembre2017

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El futuro de la prensa escrita y el periodismo

El periodismo ha cambiado mucho en la última década debido a la irrupción de Internet en la vida cotidiana. La Red ha ocasionado que hayan desaparecido muchos de los intermediarios que antes existían entre las instituciones y empresas y los ciudadanos, ha provocado la democratización de la información y ha mutado la comunicación de unidireccional a bidireccional. ¿Cómo están influyendo estos cambios en los medios de comunicación tradicionales? ¿Hacia dónde se dirige el periodismo?

El periodismo de prensa escrita vive uno de sus peores momentos. Cada vez es menos viable, por un lado, por la falta de anunciantes y la crisis económica actual y, por otro, por el cambio en los hábitos de consumo de los clientes, que buscan información por otras vías. Ante esta situación, los periódicos tradicionales han abierto ediciones digitales gratuitas, como elmundo.es, elpais.com, abc.es, lavarguardia.es, larazon.es… Todos ellos gozan de un gran número de visitantes, ya que aúnan tradición, credibilidad y funcionalidad. Sin embargo, estos medios de comunicación se financian a través de la publicidad y no es suficiente. Por ello, las cabeceras más importantes del país se han embarcado en otra forma de negocio con la información en Internet: los quioscos digitales, donde ofrecen los contenidos de papel de diversos diarios y revistas e información en los formatos digitales a cambio del pago de una cuota mensual o anual, como es el ejemplo de Orbyt, en el caso de Unidad Editorial, y kioskoymas, impulsado por Prisa y Vocento. Otro medio de comunicación que ha aparecido en Internet y que debe ser mencionado es cuartopoder.es, una red de blogs integrada por periodistas de larga trayectoria. Es el primer periódico digital en castellano compuesto por blogs.

En paralelo a estos modelos de negocio de medios escritos por periodistas en Internet, han surgido los blogs de personas anónimas. Los blogueros deben tenerse en cuenta, ya que crean opinión y muchas personas los consideran más fiables que un periodista. Sin embargo, no son profesionales de la información. ¿Quiénes son sus fuentes? ¿Contrastan su información? El peligro de esta forma de información radica en que es posible que no sea veraz, seria y responsable.

Las redes sociales, por su parte, van a la zaga de los medios de comunicación en Internet. En Facebook y Twitter se detectan o denuncian situaciones que pueden provocar crisis en empresas, instituciones, organizaciones, gobiernos… Al igual que los blogueros, los usuarios de las redes sociales no son profesionales de la información. Pero a diferencia de ellos, actúan como redistribuidores de información y de acciones en tiempo real.

La respuesta de las instituciones y empresas a todos estos cambios que ha provocado Internet ha sido modificar su comunicación corporativa. Han entrado a formar parte de la era 2.0 y aúnan sus tácticas de comunicación offline y online en una estrategia multicanal que usa herramientas tradicionales y herramientas de marketing digital. El ejemplo más claro es el cambio de la sala de prensa a la nueva social newsroom, donde ya no sólo se dirigen a periodistas sino a todos los públicos susceptibles de estar interesados, y en todos los formatos.

No hay duda, el ciudadano (blogueros y usuarios de redes sociales) tiene voz y puede llegar a alcanzar la misma o mayor difusión que los medios de comunicación relevantes. Utiliza, y está en su derecho, la libertad de expresión, pero siempre será en calidad de redistribuidor de información, no de periodista. Y, por eso, los medios sociales no sustituyen a los medios de comunicación tradicionales, sino que aumentan su repercusión.

En definitiva, los periodistas y medios de comunicación son y serán necesarios, como los únicos profesionales capaces de satisfacer el derecho que los ciudadanos tenemos reconocido en la Constitución: “recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. El futuro de la prensa escrita es incierto, puede que desaparezca en unos años. Pero sea en el soporte que sea y en las condiciones en las que se encuentre el mundo, los periodistas y medios de comunicación seguirán existiendo.

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