17Octubre2019

EIP Magazine

Está aquí: Home Secciones Editoriales Hacia un Nuevo Protocolo; etiqueta femenina

Hacia un Nuevo Protocolo; etiqueta femenina

Cuando  todas las miradas de los medios de comunicación se centran en la ministra de defensa, Carme Chacón, al elegir un elegante traje de pantalón y chaqueta negros para participar en la celebración de la Pascua Militar, es criticada por los ámbitos más conservadores del protocolo e incluso acusada por numerosos “analistas de sociedad” de “saltarse” el protocolo.

En primer lugar, hay que apuntar que, en el caso concreto de la Pascua Militar, es la Casa Real, como anfitriona, la que establece la etiqueta del acto; uniforme de gala, modalidad A, para los militares, y para los civiles, chaqué para los caballeros y traje largo para las señoras.

Si somos realmente puristas, el concepto de  etiqueta sólo se puede aplicar oficialmente para  los caballeros siendo ellos los que marquen la pauta  para las damas pero, la cuestión es; ¿existen entonces unas normas establecidas para la  etiqueta femenina?, ¿A qué prendas de vestir podemos incluir en el ámbito del traje largo para las damas?

Tradicionalmente, se ha entendido que, el traje largo o traje de noche es la prenda de gala por excelencia para la mujer, la máxima etiqueta femenina. Suele ser un vestido largo, hasta los pies, confeccionado en tela de gran calidad. Aunque no podemos olvidar que, ya en 1966, el indiscutible genio del estilismo y la moda francés Yves Saint Laurent presentó al mundo  una nueva opción de etiqueta formal para la mujer, un concepto nuevo; el smoking femenino que, por supuesto, incluye pantalones. Son, por lo tanto, más de 40 años de evolución del pantalón como prenda de alta etiqueta para la mujer.

Por otro lado, el traje corto es una prenda de mañana que, sin problemas, incluye traje de chaqueta falda o pantalón que tiene más libertad en cuanto a sus materiales y puede ir acompañado de otros complementos, pero, por supuesto es un tipo de etiqueta femenina que se debe utilizar cuando la etiqueta masculina sea de rango inferior o el evento tenga una solemnidad menor.

Es necesario apuntar, además, que la mujer dispone, hoy en día, de una gran variedad en prendas y complementos  que podemos incluir en la más alta etiqueta femenina y que, cumpliendo con el requisito de elegancia y distinción necesarios y apropiados para el evento dotan de una gran flexibilidad a la indumentaria femenina condición que no posee la indumentaria formal masculina.

No hemos de olvidar que, el fin del establecimiento de una etiqueta tanto  para las autoridades como para las personas de gran  relevancia social es una herramienta que sirve  para reforzar una imagen pública ante los ciudadanos, que debe ser utilizada para transmitir un mensaje, acorde con las circunstancias pero, desde luego, en el marco de la libertad individual de cada uno para poder expresarse libremente en su forma de presentarse formalmente ante la sociedad.

El respeto a la etiqueta, es preciso para el correcto desarrollo de las ceremonias oficiales del Estado, la decisión de la ministra, amparada por los anfitriones, puede ser interpretada como un mensaje de renovación, dentro de un marcado estilo personal, elegante y sencillo que no sólo no incumple ninguna norma escrita sino que, además, abre el camino para que otras damas y representantes públicos de sexo femenino puedan, en el marco del respeto a la etiqueta establecida por los anfitriones, utilizar una mayor variedad de prendas.

 

 

Diego Zala es Jefe de Estudios de la Escuela Internacional de Protocolo

Comparte este artículo
FaceBook  Twitter